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Cómo frenar el
parquicidio
por Daniel Samper Pizano
Thursday, Mar. 04, 2004
at 7:43 AM
Lo que puede hacerse
Hace ocho días denuncié la
licencia para envenenar
parques nacionales que
extendió el Gobierno
nacional al Glifosato,
veneno de peligrosos
efectos. La reacción de
cientos de lectores ha sido
instantánea e indignada.
Rechazan la atrabiliaria
medida y preguntan qué hay
que hacer para evitarla.
Esto último marca una
diferencia significativa con
otras actitudes que conozco.
No se contentan con
indignarse mientras
permanecen sentaditos en su
casa. Saben que los 46
parques naturales nacionales
son suyos, son nuestros, son
de todos, y no están
decididos a permitir que el
Gobierno los sacrifique en
metas inmediatistas para
satisfacer a quienes
presionan desde el norte.
"Hay que liderar una cruzada
nacional e internacional,
hay que movilizar al país --
dice en un emilio Edilberto
Guerrero, lector que no
conozco--. Ofrezco unas
horas de mi trabajo… En lo
que pueda hacer, estoy
allí…"
Unos pocos argumentan que no
importa fumigar con
Glifosato porque, al
transformar coca y amapola
en cocaína y heroína, los
narcoviolentos ya están
contaminando con productos
químicos algunos parques.
Triste y apocado silogismo
que equivale a decir: "Como
el niño es patizambo, no
vale la pena vacunarlo
contra el polio".
Repudiamos por igual las
piernas chuecas y el polio.
Tal es la tónica mayoritaria
de los mensajes: esto es
nuestro, y vamos a
defenderlo. El Gobierno topó
con una roca grande. No son
los jefes políticos, los
cardenales, los empresarios
ni los comandantes
guerrilleros. Son los
colombianos los que se
niegan a permitir el
parquicidio. Ni ellos, ni
entidades científicas, ni
entidades ambientales,
tomaron parte en la decisión
de envenenarlos, adoptada a
escondidas de la gente y en
contra de la ley.
¿Hay algo que hacer? Sí.
Mucho. Para empezar, tener
ideas claras:
1) La fumigación con
glifosato es ilegal. He
tenido acceso a un documento
interno del ministerio de
Medio Ambiente donde el
departamento jurídico señala
las violaciones en que
incurre el Consejo Nacional
de Estupefacientes al
autorizar el veneno en los
parques. El propio
presidente Uribe ha dicho
que mientras él esté en el
Palacio de Nariño habrá
fumigaciones. Esto no
convierte en legal la
decisión. Solamente revela
que el Presidente tiene
malos asesores jurídicos.
2) El glifosato es dañino.
Varias ONG ambientales, como
Earthjustice y AIDA, pueden
probar que la erradicación
produce "deterioro en los
parques nacionales y las
economías locales, y
preocupantes efectos a largo
plazo". Dos compatriotas -el
microbiólogo Howard Junca,
miembro de un grupo
científico en Alemania, y el
ingeniero agrónomo Javier
Solís—me envían estudios que
complementan los informes
adversos de Earthjustice y
AIDA. El Glifosato afecta
alimentos, aguas, plantas
silvestres, animales y
humanos. Pero además del
efecto biológico deplorable,
también provoca devastación
social: desplazamientos,
enfermedades, ruina de los
sembrados de pancoger… "Las
fumigaciones causan una de
las más grandes tragedias
que pueda vivir una familia
campesina", señala Ana
Mendoza, de
http://www.rutapacifica.org.co.
3) Hay otros medios de
erradicación. La ley ordena
que en los parques se
adelante erradicación manual
de cocales y amapolas.
Muchos programas demuestran
la eficacia de la
erradicación manual en el
Putumayo, que elimina las
plantas ilegales pero
respeta las silvestres y las
comestibles.
4) La fumigación es
ineficaz. Aunque las
consecuencias iniciales del
producto exhiben
orgullosamente cocales
pelados, a la larga la
fumigación solo sirve para
que los cultivadores
ilegales se trasladen a
trabajar en otras regiones.
Es un juego de cuclí que no
ha mermado la producción de
droga en América Latina (ni
su consumo en el norte, por
supuesto), pero somete a
periódica ruina las zonas
afectadas.
Lo que puede hacerse:
1) Denunciar el parquicidio.
Hay que enviar mensajes de
protesta al Presidente, la
ministra de Medio Ambiente y
el Defensor del Pueblo:
Alvaro Uribe Velez,
Presidente de Colombia
auribe@presidencia.gov.co
Sandra Suárez, ministra de
Ambiente
dministro@minambiente.gov.co
Volmar Pérez Ortiz, Defensor
del Pueblo
defensoria@defensoria.org.co
2) Mandar copia de las
protestas a organismos
internacionales como AIDA,
que las rebotarán a quienes
deben conocer la posición de
los colombianos.
Astrid Puentes, AIDA
apuentes@aida2.org
3) El 30 de marzo a las 10
a.m. el senador Jorge
Enrique Robledo iniciará un
debate a la ministra sobre
el atropello a los parques.
Hay que acompañar el debate
en forma pacífica y
civilizada, pero que no deje
dudas sobre el rechazo que
la decisión suscita.
Temo que el permiso otorgado
al Glifosato sea parte de
una gran operación
administrativa de menoscabo
del sistema de parques y
zonas medioambientales tal
como lo conocemos y como se
ha construido a lo largo de
varias décadas. Son muchas
las cosas que debe explicar
la ministra.
Jugando al armamentismo
Me aterra la última columna
en estas páginas de mi
admirado Alfredo Rangel.
Allí afirma que es "oportuna
y sabia" la costosa compra
de 47 tanques AMX-30 para
reforzar la frontera con
Venezuela, pues conviene
"disuadir" al vecino de una
posible guerra. Fomentar el
armamentismo entre países
hambrientos, como los
nuestros, es hacerle el
juego a los que mercan con
la muerte y los que viven de
asustarnos.
Daniel Samper Pizano
Cambalache
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