En la
Sierra Nevada
Niños están naciendo con malformaciones

Por: María
Mercedes Pertuz
Santa Marta
Tomado de Periodico El Heraldo
http://www.elheraldo.com.co/revistas/regional/00-06-22/noti3.htm
Según estudios realizados por especialistas en
la ciudad de Santa Marta, en los últimos siete
años se han venido presentando con una
frecuencia inusitada casos de malformaciones
congénitas en recién nacidos de madres
aparentemente sanas.
A pesar de que son muchos los factores por los
que se pueden presentar estas anomalías, varios
estudios adelantados por los médicos José
Pedraza Vargas y Emileth Montenegro Iglesias y
el químico Armando Lacera Rúa, con la
colaboración de otros especialistas, apuntan a
que tiene una incidencia la degradación del
medio ambiente, más específicamente en lo que se
refiere a la Sierra Nevada de Santa Marta y sus
zonas de influencia, que en los últimos tiempo
ha venido siendo sometida a un tratamiento con
elementos químicos para la erradicación de los
cultivos ilícitos.
Es así como, ante esta situación por la que han
tenido que pasar los habitantes de la Sierra
Nevada y de sus áreas de influencia, reclaman de
las autoridades un modo de vivir más confortable
y saludable, en el cual se identifiquen con
claridad los orígenes de la degradación
ecológica a que ha sido sometido el macizo y que
ha traído como consecuencia, según indican las
investigaciones hechas por los especialistas,
afecciones en la salud de los residentes en toda
la zona.
En la Sierra Nevada, principalmente en su área
de influencia en la Zona Bananera, ha sido
constante y progresiva la aplicación de
agroquímicos como fungicidas, herbicidas como el
Paraquat, Diquat, incluso hormonales que
contienen Dioxín, que, según explica el químico
Armando Lacera Rúa, son altamente nocivos para
la salud, y la mezcla de los dos se conoció en
la guerra del Vietnam como el temible “Agente
Naranja”. Además, insecticidas organoclorados,
organofosforados y de otros tipos como el D.D.T.,
Aldrín, Dieldrín, Carbamatos, Parathion,
Malation y muchos más, los cuales han sido
relacionadas con efectos lesivos a la salud
humana y animal, por sus antecedentes
mutagénicos, carcinogénicos y teratogénicos o
causantes de anormalidades en el desarrollo
fetal.
Además, informa el profesional que el control y
erradicación de cultivos vegetales ilícitos
psicotrópicos en el macizo, como la Marihuana,
Amapola y Coca, han estado acompañados de la
utilización masiva de agroquímicos, tales como
Paraquat y Glifosato que, además de su
peligrosidad se han aplicado muchas veces sin
los controles y técnicas necesarias para
disminuir su acción letal.
Manifiesta Lacera Rúa que igualmente deben
considerarse también dentro de la aparición de
estas patologías otros factores o tensores
ambientales tales como las elevadas
concentraciones en las fuentes hídricas de
metales pesados como el Mercurio, Plomo y
Cadmio; nitratos, fenoles y residuos de
plaguicidas, presencia de elementos radiactivos,
falta de control a la exposición del organismo a
los rayos solares. Inclusive las emanaciones de
Monóxido de Carbono, Oxido de Nitrógeno, agentes
lacrimales irritantes a causa de la altísima
concentración del parque automotor en nuestras
localidades.
Por otro lado, es importante considerar, sin que
sea motivo de alarma, los efectos de sustancias
activas presentes en vegetales de consumo a
nivel popular que por cultura o tradición han
sido usados por la población con el fin de
tratar enfermedades caseras y como abortivos.
LAS ANORMALIDADES
En lo que se refiere concretamente a las
anormalidades que se vienen presentando desde
hace aproximadamente una década, el médico
investigador José Pedraza Vargas sostuvo que el
problema de estas afecciones “definitivamente no
es genético, sino que es un problema medio
ambiental, puesto que se ha observado que hay
factores que quizá tengan incidencia, como el
uso de sustancias tóxicas, posiblemente las
mismas fumigaciones dadas en el área o desechos
de los elementos nocivos que se utilizan en el
procesamiento de alucinógenos como la cocaína”.
Agregó además que no se pueden descartar otras,
ya que también hay sustancias utilizadas
frecuentemente que pueden llegar a producir
estas anormalidades como por ejemplo el alcohol,
la cafeína y medicamentos como los antitiroideos,
que atraviesan la barrera placentaria y afectan
el feto, que durante las 22 primeras semanas de
gestación depende básicamente de la madre.
Si la embarazada recibe este tipo de drogas le
bloquean la síntesis de la hormona tiroidea y
posteriormente la síntesis de la misma hormona
en el feto, conllevando a un hipotiroidismo
congénito.
Otros elementos como el cigarrillo, se cree que
producen también algún tipo de anormalidades, al
igual que sustancias tóxicas como la cocaína y
demás alucinógenos.
Es de anotar que aunque existan otros posibles
factores causantes de las anormalidades en los
recién nacidos, las investigaciones realizadas
apuntan a que hay un alto porcentaje de
incidencia en los productos químicos utilizados
en las fumigaciones, toda vez que los casos que
se han presentado en el Hospital Central de
Santa Marta, que ha sido el punto de partida de
las investigaciones, son de madres procedentes
del área de influencia de la Sierra Nevada, es
decir, habitantes en el Distrito y en las
poblaciones de Gaira, Bonda, Guachaca y Minca,
que presentan una gran actividad agrícola, donde
también es común el uso de este tipo de
agroquímicos sin ningún tipo de prevención ni
protección para erradicar malezas y destruir los
cultivos ilícitos.
Otras poblaciones de procedencia de las
pacientes que dan a luz niños anormales son los
municipios de Ciénaga, Fundación, Puebloviejo,
El Retén y de la Zona Bananera en el
departamento del Magdalena y Mingueo y otros
caseríos de la Guajira.
Sobre el particular anotó el médico Pedraza
Vargas que, aunque los centros urbanos
mencionados anteriormente no están tan próximos
al macizo como los corregimientos de Santa
Marta, los acueductos de estas poblaciones se
surten de los ríos que nacen en el nevado.
Finalmente indicó el galeno que las
malformaciones que se presentan comúnmente son
los defectos del Tubo Neural, siendo más
reiterada la ausencia de cerebro, Microcefalia,
Encefaloceles, Mielomeningocele y Meningocele.
Estos dos últimos además de afectar las meninges
abarcan la médula espinal y los nervios, con más
frecuencia a la altura de la región lumbar.
Otra son las anomalías del Tubo Digestivo, entre
las que se encuentran el Ano Imperforado, que
consiste en que el recién nacido no puede hacer
deposiciones porque no tiene la apertura del
canal anorrectal; la Obstrucción Congénita del
Intestino. Los defectos de la pared abdominal
que se deben a malformaciones o defectos de la
región ventral. Defectos del sistema
cardiovascular. Síndrome de abdomen en ciruela
pasa que incluye la ausencia, deficiencia o
hipoplasia congénita de la musculatura de la
pared abdominal, anormalidades del tracto
urinario que se caracteriza por una gran vejiga,
uréteres y uretra prostática dilatados.
Además los defectos craneofaciales que son las
anormalidades congénitas de la cabeza y el
cuello, entre los más comunes están las
deformidades de los oídos externo y medio, labio
leporino y paladar hendido, cataratas, pestañas
y cejas ralas.
Vale la pena anotar que para el médico pediatra
Fajid Atia Valencia, quien colaboró con la
investigación sobre las malformaciones, la
frecuencia de las malformaciones se han
intensificado desde hace aproximadamente 6 ó 7
años. “Cuando yo trabajaba en el antiguo y
desaparecido Hospital San Juan de Dios no eran
frecuentes los pacientes con anomalías
congénitas. La incidencia era menor y no eran
tan alarmantes”.
Finalmente, es preciso anotar que ante la
ocurrencia de estos casos anormales en recién
nacidos, es urgente que los distintos centros
hospitalarios y clínicas, sean públicas o
privadas del Distrito y del departamento inicien
una campaña de modernización de sus sistemas de
registro estadístico, con el fin de contar con
una mayor información representativa que permita
igualmente adelantar acciones tendientes a la
prevención de este tipo de malformaciones.
Datos Estadísticos
|

Recién nacido a término con
encefalocele. |
Durante el período de estudio, desde
junio de 1992 hasta diciembre de 1996, se
registraron en el Hospital Central de Santa
Marta 12.828 nacimientos, de los cuales 165
pacientes presentaron en conjunto 216
anormalidades, que es un número mucho mayor que
los esperados.
En el lapso de tiempo se registraron 77
pacientes con anormalidades en el Tubo Neural,
34 con problemas del Tubo Digestivo, 18 con
cardiopatías para,11 presentaron el síndrome de
pared abdominal, 20 craneofaciales, 34
musculoesquelético, 6 con malformación en el
sistema respiratorio y 16 con otras patologías
menores, para un total de 216.
En la clasificación por el lugar de residencia
se estableció que 112 pacientes proceden de
Santa Marta, 33 de Ciénaga, 19 de Fundación, 1
de Minca, 4 de Guachaca, 18 de Gaira, 6 de Bonda,
9 del departamento de la Guajira y 14 de destino
no identificado.

En lo que se refiere a la edad de las madres,
los investigadores indican que es asombroso el
hecho de que el mayor número de madres que
dieron a luz hijos con malformaciones se
encuentra entre los 15 y los 20 años de edad,
seguidos de las que oscilan entre los 21 y 25
años. En tercer lugar las de edades entre 26 y
30 años, contrario a la tendencia general de que
estos casos se den en madres mayores de 35 años.
Durante 1994 se determinó que las madres
primigestantes presentaban mayor riesgo para dar
origen a niños con anormalidades del Tubo Neural
y las madres con dos o tres embarazos del Tubo
Digestivo. Pero la tendencia general es que las
madres con una primera o segunda gestación
muestren grandes riesgos en la aparición de
estas anomalías congénitas. |