|
Transversal de las
Américas: No destapar el Darién en Colombia |
| |
En el polémico trazado se encuentra la cuenca del río Cacarica,
en el bajo Atrato, al noroccidente de Colombia, en el
departamento del Chocó limítrofe con Panamá. Justo en este punto
confluye la biodiversidad de Norteamérica, Centroamérica y
Suramérica. En términos ecológicos forma parte de la ecoregión
de Bosques Húmedos Chocó-Darién, una de las más ricas en
especies de zonas de tierras bajas en el mundo. La excepcional
abundancia y endemismo incluye plantas, aves, anfibios y
mariposas.
Precisamente en el denominado Tapón del Darién está planificada
la construcción del trayecto Palo de Letras- Cacarica- Lomas
Aisladas (62 kms.), y el puente Cacarica, sobre el río Atrato.
Estas obras atravesarán el Parque Nacional Los Katios, declarado
en 1994 Patrimonio Natural Mundial por la UNESCO.
Las leyes y normativas nacionales e internacionales son
desconocidas por los impulsores del proyecto de la Transversal
de las Américas: los habitantes de la zona del río Cacarica,
numerosas comunidades indígenas, afrocolombianos y mestizos, que
dependen fuertemente de los ecosistemas y legítimos habitantes
del territorio, ni siquiera han sido oficialmente informados ni
consultados.
Comunidades locales como las de Autodeterminación Vida y
Dignidad- CAVIDA, se oponen a este tramo de la carretera y
manifiestan su “preocupación por el desarrollo del megaproyecto
Transversal de las Américas, el cual amenaza nuestra
supervivencia en nuestro territorio tradicional y pone en riesgo
la persistencia de la alta diversidad biológica que lo habita.
Tenemos derecho a trabajar en lo que es nuestro, a vivir en lo
que nos pertenece”.
Al otro lado de la frontera, la opinión pública y sucesivos
gobiernos panameños se han opuesto a la obra, por temor a que el
conflicto colombiano traspase sus fronteras ingresando a Panamá,
así como por la intención de proteger los recursos ambientales.
En menos de cuatro años se estará construyendo la Transversal de
las Américas (desde Paraguachón, en la frontera con Venezuela,
hasta Palo de Letras, en la frontera con Panamá), que tendrá un
impacto sin precedentes sobre los habitantes de la zona y el
medio ambiente. El proyecto se enmarca en la Iniciativa de
Integración de la Infraestructura de Sudamérica IIRSA y el Plan
Mesoamérica (anteriormente denominado Plan Puebla Panamá). En
este sentido, ministerios de planificación e infraestructura de
la región, altos funcionarios de los bancos multilaterales,
empresarios financieros, firmas de ingeniería, proveedores de
maquinaria, equipos y servicios, ya están planificando cómo
repartirse el jugoso pastel.
El presidente colombiano asegura que “desde el punto de vista
ambiental me preocupa muchísimo no tener manera de que toda la
gente sensibilizada del cuidado ambiental acceda a esos
tesoros”. Pero los documentos que habilitan el proyecto no
preveen el “cuidado ambiental”. En su lugar, hablan de “los
tratados comerciales y la globalización demandan
infraestructuras de transporte (carreteras) con óptimas
especificaciones técnicas, que provean corredores seguros y
confiables que reduzcan los costos de operación y por ende el
precio final de los productos, estimulan la inversión y aumentan
la competitividad del país”.
La construcción de una carretera y un acceso más directo a los
tesoros naturales será sin duda alguna sinónimo de destrucción,
ya que se facilita la explotación indiscriminada de los recursos
naturales. Y es por eso, por lo que se denuncia desde el lugar
que la ambiciosa mirada de sectores empresariales que se han
benefician del paramilitarismo están puestas en la Transversal
de las Américas. Desde CAVIDA denuncian que “en el bajo Atrato
chocoano somos vistos por los desplazadores como un obstáculo
para realizar ‘sus’ proyectos que solo benefician a los que
están detrás de la implementación de megaproyectos económicos y
proyectos industriales como el de la palma aceitera,el banano y
la explotación irracional de los recursos maderables”.
|
| |
|
Quiero hacer parte de
los defensores
del Bosque Tropical
|
 |
|
|
|
|
|
Si usted desea expresar su apoyo a la preocupación de la
Fundación Bosque Tropica, escriba al presidente colombiano y al
ministro de transporte en estas dirección:
presidencia@presidencia.gov.co,
mintrans@mintransporte.gov.co,
quejasyreclamos@mintransporte.gov.co,
ppdh@presidencia.gov.co,
comunicacionesvp@presidencia.gov.co
En apoyo a la preocupación de las Comunidades de
Autodeterminación Vida y Dignidad me dirijo a usted con las
siguientes inquietudes:
El Megaproyecto Trasversal de las Américas no corresponde a las
necesidades y formas de relacionarse con la naturaleza de las
comunidades locales, por ejemplo en la cuenca del río Cacarica,
en el bajo Atrato. Por el contrario, ignora los patrones
tradicionales de movilidad, que se arraigan en una cultura
fluvial que armoniza con las condiciones biofísicas del entorno
y con el contexto socio-cultural de la región. En nombre de este
tipo de desarrollo, ya se ha ejercido aquí y se ejerce en otros
lugares de Colombia, gran violencia contra las comunidades. Lo
que está en riesgo aquí es vida: la vida humana y natural.
La normatividad internacional, específicamente el convenio 169
de la OIT ratificado por Colombia mediante la Ley 21 de 1991 y
la normatividad nacional, especialmente la Ley 70 de 1993,
confiere a las comunidades el derecho a ser consultados
previamente, cuando se vayan a realizar proyectos, obras o
actividades dentro de sus territorios, o cuando se adelanten
medidas legislativas y administrativas, susceptibles de
afectarlos. En este caso, este derecho no ha sido ejercido por
las comunidades. Más bien, de forma inconsulta, se trata de
imponer un modelo de “desarrollo”, así como la inserción forzada
en el comercio internacional y la globalización, todo lo cual
atenúa el empoderamiento económico y sociocultural de las
comunidades.
La construcción de esta carretera crea fuertes presiones sobre
los territorios comunitarios, debido a la valorización y
especulación que se genera sobre los mismos. Es de resaltar que
muchos empresarios y personas naturales foráneas, ya están
tratando que adquirir tierras en este lugar con el fin de
aumentar sus riqueza vía posesión de la tierra y de sus
recursos.
La construcción, funcionamiento y mantenimiento de la
Transversal de las Américas tendrá significativas consecuencias
en los ecosistemas y especies del Tapón del Darién, ubicados en
la zona de influencia de este proyecto, como los pantanos que
sirven de refugio a un importante número de aves migratorias y
de peces, los cuales deberán ser alterados para darle firmeza a
la carretera. De igual forma el cambio del régimen hídrico de
estos humedales puede generar condiciones inadecuadas para la
persistencia de las especies que los habitan de forma permanente
y temporal. Cabe destacar que esta carretera atravesará una de
las selvas húmedas tropicales más importantes, donde habita un
significativo número de especies amenazadas y endémicas, además
de los múltiples bienes y servicios ambientales que ofrece como
la captura de CO2, la regulación hídrica y la provisión de
productos silvícolas para la subsistencia de las poblaciones
locales.
La condición de poca penetrabilidad que exhibe el Tapón del
Darién quizás sea una de las principales causas de su estado de
conservación relativamente estable. La apertura de esta
carretera inducirá a la devastación de este ecosistema de selva
húmeda tropical y al saqueo de sus recursos biológicos y
minerales. Tal como ha sucedido en otras experiencias del sector
vial.
La alta biodiversidad y complejidad ecosistémica que presenta el
Tapón del Darién hoy, es el resultado de largos y complejos
procesos evolutivos, migratorios y adaptativos. Sin embargo, su
devastación pude ser cuestión de unos pocos años, tal como se
prevé que puede suceder con la construcción de la Trasversal de
las Américas. Bajo este panorama es muy posible que las
venideras generaciones no alcancen a conocer muchas de las
especies y de los lugares que son parte del disfrute cotidiano
hoy día para las poblaciones locales.
Por todos los argumentos expuestos, solicito a usted:
- el cese inmediato de las actividades de licitación de la
Transversal de las Américas, porque el riesgo que está
significando para la vida e integridad de las comunidades
negras, mestizas e indígenas que habitan en el territorio, y por
el desconocimiento que se hace de las comunidades, ignorando el
artículo 169 de la OIT presente los Estudios de Impacto
Ambiental sobre la selva del Darién, y entregue a todas las
comunidades afectadas los planes de obras de infraestructura y
agronegocios que pretende desarrollar el gobierno con
desconocimiento y desinformación hasta la fecha de las
comunidades que allí habitan
Y planteo las siguientes preguntas:
¿Qué garantías existen de que, abierto el Tapón del Darién,
quienes se beneficien de las hectáreas de tierra que habitan
comunidades indígenas y afrodescendientes no sean la ganadería
extensiva y el cultivo de palma africana?
¿Quién garantiza que los indígenas y afrodescendientes que
habitan el Tapón del Darién y sus inmediaciones no terminarán
engrosando las filas del desplazamiento? Y si bien la carretera
tiene la bendición del Gobierno, ¿la tiene también de las
minorías étnicas a las que por Ley es preciso consultar?
Esperando respuestas concretas y detalladas a estas solicitudes
y preguntas, me despido atentamente,
|
| |
|