Las organizaciones
indígenas, negras,
campesinas,
ambientalistas, las y
los ciudadanos y demás
organizaciones
preocupadas por el
futuro de las selvas,
los bosques naturales y
las comunidades que los
habitan, expresamos
nuestra preocupación por
las decisiones que se
están adoptando, de
manera inconsulta y en
contravía con la
situación del país,
sobre la política
forestal que afectarán
este patrimonio natural
y estas comunidades.
Iniciativas que
contemplan la
privatización de los
bosques y del patrimonio
natural, a través de la
venta de servicios
ambientales, el desmonte
de derechos colectivos
ya reconocidos a
comunidades negras e
indígenas, la
enajenación del
territorio tradicional
por el desplazamiento
forzado, la entrega en
concesión al sector
privado de los servicios
turísticos de los
parques naturales, entre
otras, configuran un
grave riesgo para el
país y para la
integridad y vida de
millones de personas.
Nos ocuparemos en este
momento del Proyecto de
Ley Forestal que está en
último debate en la
Cámara de Representantes
y que está a punto de
aprobarse al ser
catalogada como de alta
prioridad e interés del
Gobierno.
Este Proyecto retrocede
en la política ambiental
en Colombia, puesto que
no contribuye a la
conservación de los
bosques, fomenta la
deforestación y abre un
camino a la
privatización del
patrimonio forestal del
país. Este Proyecto de
Ley ha sido impulsado
sin consultar a las
comunidades y sí con una
alta participación de
sectores empresariales
dedicados a la
explotación comercial de
maderas, resultando
similar a un proyecto
aprobado en Bolivia.
Según la Constitución
Colombiana el Estado
debe proteger a las
minorías étnicas y
garantizarles sus
derechos, libertades y
oportunidades sin
ninguna discriminación.
Sin embargo, con este
proyecto de ley se
violan los derechos
colectivos de los
habitantes y dueños del
bosque. Este proyecto de
Ley, lejos de ordenar,
regular y estimular la
conservación y manejo
sustentable de los
bosques y crear nuevas
maneras de relacionarse
con este patrimonio
natural estratégico para
las comunidades
tradicionales y para la
economía y la paz del
país, parece más un
estatuto de fomento de
plantaciones
comerciales, un
mecanismo de enajenación
de los bosques de las
comunidades y un factor
para la potenciación de
múltiples conflictos.
Esta consideración
toma como base las
siguientes razones:
1. Los dueños de los
bosques, son las
comunidades negras,
indígenas y campesinas y
ellas no han sido
consultadas en este
proceso. Hoy se
encuentran en situación
de desventaja, pues ya
se presentan impactos
catastróficos y
presiones para
intensificar la
explotación del bosque y
cambiar abruptamente el
uso del suelo. Vale
mencionar la situación
del Bajo Atrato donde
grupos armados anuncian
la entrada de 200
motosierras para
explotar la madera de
las selvas nativas.
2. Los empresarios,
propietarios de 140 mil
hectáreas de bosque,
direccionan el esfuerzo
financiero del Estado y
se benefician de
mecanismos para la
apropiación del bosque
natural (cerca de 60
millones de hectáreas).
La titulación de baldíos
a los empresarios
forestales, en
detrimento de los
campesinos, desplazados
y comunidades étnicas
impone la enajenación,
como también la pérdida
del carácter integral de
los grupos étnicos y sus
territorios colectivos,
al incorporar conceptos
como derecho a vuelo y
derecho a suelo, en
donde se contradice el
carácter inalienable e
imprescriptible de la
propiedad colectiva
sobre los territorios de
comunidades indígena y
negras, la cual incluye
integralmente el suelo,
los bosques, y todos los
recursos allí
existentes, teniendo en
cuenta que se trata de
derechos fundamentales
para su supervivencia.
3. La puesta en marcha
de los encadenamientos
productivos (Cadena
Productiva Forestal) que
de hecho se están
promoviendo por el
Programa Colombia
Forestal (administrado
por Chemonics) y que es
un eje del Plan Nacional
de Desarrollo Forestal,
están colocando en
condición de
desequilibrio y pérdida
de sus recursos, a las
comunidades locales que
se han asociado con los
empresarios de la
industria forestal y de
los muebles. Esto no se
ha reglamentado
debidamente y constituye
una práctica que se
fomentará fuertemente
con la nueva ley.
4. La creación de una
nueva empresa llamada
PROCOLBOSQUES (Empresa
Colombiana Promotora de
Bosques) que además de
marchitar la
institucionalidad
pública, transfiere a
una empresa de economía
mixta, el timón de la
política pública de
bosques, borrando de
hecho el papel del
Ministerio del Ambiente
y creando una figura de
apertura de créditos
externos con organismos
internacionales, para el
fomento de la
agroindustria forestal y
la negociación en las
bolsas de valores de los
servicios ambientales.
5. El Proyecto de Ley
Forestal desconoce el
sentido y la dimensión
integral del bosque como
ecosistemas estratégicos
para el país y para los
habitantes del bosque.
Se valora el bosque
exclusivamente en
términos económicos de
la madera y de los
servicios ambientales.
6. Esta iniciativa no
guarda consonancia con
los acuerdos
internacionales que
Colombia ha adoptado,
tales como el Convenio
de Diversidad Biológica,
el Panel
Intergubernamental de
Bosques de Naciones
Unidas y el Convenio 169
de la OIT. Abandona los
logros en materia de
conservación y usos
sostenibles acordados en
el Convenio de
Diversidad Biológica,
que fueron incorporados
en la legislación
colombiana a través de
la ley 99 de 1993.
Consideramos que la
competitividad del país
no consiste en equiparar
nuestros bosques con los
de la zona templada y
menos aún extrapolar el
modelo forestal de
Bolivia, Ecuador y
Chile, los cuales fueron
promovidos por la firma
estadounidense Chemonics;
en donde la ley, al
igual que Colombia,
busca volver al sector
forestal altamente
competitivo, eficiente y
exportador de madera.
En el proyecto de ley
Forestal, no existe la
suficiente información,
como tampoco ha contado
con la participación de
los dueños del bosque,
de la comunidad
académica, de las
organizaciones
ambientalistas y de la
sociedad en general.
Además el proyecto va en
contravía de derechos
fundamentales de las
comunidades en cuanto a
la propiedad colectiva
de sus territorios y sus
derechos de
administración, uso,
manejo y aprovechamiento
del patrimonio natural.
Tal y como está
concebido el proyecto,
se favorece
exclusivamente a las
empresas madereras y el
establecimiento de
plantaciones forestales,
y a las empresas que
quieran invertir en la
privatización de los
servicios ambientales,
sin que existan
disposiciones
equivalentes para la
conservación, manejo y
aprovechamiento
sustentable de los
bosques naturales.
Es por ello que
solicitamos no aprobar
esta iniciativa, por lo
lesiva que resulta para
los bosques del país y
especialmente para las
comunidades dueñas de
los bosques; y seria un
retroceso en la política
ambiental de Colombia,
la cual ha sido líder a
nivel internacional.
Adicionalmente, la
aprobación de esta ley
iría en contravía a los
esfuerzos para la paz y
conduciría por el
contrario a fuertes
conflictos por el acceso
y control del patrimonio
natural.
Es por lo anterior que
se debe formular un
nuevo proyecto de ley,
que plasme una política
forestal integral y que
considere los
componentes ambientales,
sociales, económicos y
culturales de los
habitantes del bosque y
sobre todo, que los
incluya en la
formulación, aprobación
de la ley, y en la toma
de decisiones sobre la
conservación, uso y
manejo sustentable de
los bosques.
Firmas:
Proceso de Comunidades
Negras, PCN
Conferencia Nacional
Afrocolombiana, CNA
Palenque Regional del
Congal – Valle
Palenque Regional del
KUZU- TO Caribe
Palenque del Alto Cauca,
AFROLÍDER
Consejo Comunitario de
Cupica
Consejo Comunitario del
Naya
Consejo Comunitario de
Cabeceras, Malaguita y
Cuellar
Cabildo Embera Katío del
Alto San Jorge
ILSA
Centro Nacional de
Salud, Ambiente y
Trabajo, CENSAT AGUA
VIVA – Amigos de la
Tierra Colombia
Grupo Semillas
Swissaid
Cecoin
MAS INFORMACIÓN
1.
Carta abierta de las
organizaciones sociales
al Congreso de la
República sobre el
Proyecto Ley Forestal
2.
Posición de la ONIC
frente al Proyecto de
Ley Forestal
3.
Derecho de Petición de
la ONIC al Congreso de
la República, indagando
la existencia de alguna
consulta a los pueblos
indígenas sobre el
Proyecto de Ley
Forestal. 17 de mayo del
2005.
4.
Intervenciones en el
debate de la Comisión
Quinta del Senado sobre
políticas ambientales,
fauna silvestre y
fumigación en parques
naturales, 17 de mayo de
2005 (trascripción
ligeramente editada)
5.
Observaciones al
“Estudio de los efectos
del programa de
Erradicación de Cultivos
Ilícitos mediante la
aspersión aérea con el
herbicida Glifosato (PECIG)
y de los cultivos
ilícitos en la salud
humana y en el medio
ambiente”. Instituto de
Estudios Ambientales
(IDEA), Universidad
Nacional de Colombia